Para acertar, conviene tener en cuenta varios aspectos:
• El tamaño de la habitación. Si es muy pequeña, hay que usar colores claros para agrandarla. Si es amplia, se pueden combinar tonos de mayor intensidad.
• La cantidad de luz que recibe. La orientación norte da una luz más fría, por lo que se necesitan colores calientes. Los espacios orientados al sur y al oeste son más cálidos, por lo que requieren tonos más frescos. La iluminación artificial también influye: la incandescente intensifica la calidez de los colores, la halógena los aviva y la fluorescente los enfría.
• El color del suelo y los muebles. Un pavimento oscuro necesita paredes claras. Para destacar el mobiliario, opta por tonos neutros. Y si deseas que no resalten, utiliza colores vivos en la pintura.
HAZ PRUEBAS EN LA PARED
Para estar segura de tu elección, escoge dos o tres tonos del color que quieres y pinta 1 m2 aproximadamente con ellos, cerca de la ventana y en las esquinas. Compáralos a diferentes horas del día (por la mañana, al atardecer y por la noche), y con luz artificial. Y ten en cuenta que el color elegido parecerá más oscuro cuando pintes toda la pared. ¡Suerte!
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